lunes, 24 de marzo de 2014

Agnosticismo

Hace mucho tiempo, Demócrito postuló que la materia estaba compuesta de átomos. Un poco después, Aristóteles no se lo creyó. Luego pasaron un par de milenios, y se prueba científicamente que Demócrito tenía razón, y Aristóteles no.

Hace unos cientos de años, Robert Boyle dijo que había una sustancia por todo el universo, y la llamó éter. Hubo quien se lo creyó, y quien no. Tiempo después vinieron Michelson y Morley y dijeron, nope. Probaron que era mentira.

En ambos casos, una persona postula una teoría que no puede probar, y hay gente que no se lo cree. Pero en uno de los casos esa teoría tiene razón, y en el otro, no. De esta manera, por el hecho de que una teoría no esté probada, no quiere decir que seas falsa, ni tampoco que sea verdadera. Quiere decir que no está probada. Que no se sabe cómo de cierta es. Hasta que no se experimente, no se pueden obtener datos reales para definirla como correcta o falsa, y se queda en duda, y como tal, no ha de tenerse por ninguna de las otras dos. No se le puede pedir a una persona que asuma una postura segura con respecto a una idea si no se le aportan datos reales.

Hace mucho, mucho tiempo, alguien postuló que hay dioses o Dios. Y hubo ateos y creyentes, pero no datos.

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