En Filosofía de primero de bachillerato el profesor reservó dos horas para convencernos de que "nunca podrías saber si vives en Matrix". Es una pena que vayan a reducir la asignatura, porque les jóvenes de diceiséis años no podrán responder, "¿Que no sé si vivo en Matrix? ¡Estoy segure!"
"Llevo dieciséis años oyendo que viva la vida, que carpe díem, que el sentido de mi existencia es el placer y la felicidad. Y nunca nos vamos a librar de la sombra de esa idea, aunque apreciemos la belleza del dolor y superarlo, la nostalgia y lidiar con ella. Lo precioso de un pasado tan torcido que dos personas, por el mero hecho de amarse, se consumen y se destrozan por dentro.
Yo he venido al teatro a ver Shakespeare, no Winnie the Pooh."
Y hasta cierto punto, me arrepiento de no haberlo hecho en su momento.