lunes, 7 de mayo de 2012

La adolescencia

Basándome en experiencias personales, documentales, y otras piezas de este puzle mental, he hecho un pequeño análisis (mal hecho, sin datos concretos ni numéricos) de las discusiones de padres a hijos adolescentes. La línea central del análisis es que una discusión adolescente es el resultado del comportamiento natural del individuo (1) mezclado con la antinaturalidad de los humanos (2). Y aquí empieza mi explicación.

1-He visto en variados documentales como a cierta edad los retoños de los animales se separan de los padres para convertirse en adultos, tener más hijos y que a estos les suceda lo mismo. Normalmente, el descendiente "se va de casa" en la adolescencia.

2-Ahora bien, siguiendo la evolución de los mamíferos vía primate, la infancia se va alargando. En el caso de los humanos, por lo visto, más de lo necesario, pues creo recordar haber leído que se supone que de manera natural, solo deberíamos ser criados hasta los tres años, edad a la cual un niño debería saber coger un ratón, lanzar una piedra a un pájaro o cazar una lagartija, cosas que sin duda no hacemos gracias a lo poco que acostumbramos a hacerlo.

La combinación de estos dos factores no dice nada, pero hay que añadir el ingrediente X de esta poción: Los adultos tienden a luchar cuando entran en desacuerdo; los adolescentes, con cuerpos no completamente adultos y mentes deseando serlo, para evitar conflicto se van de casa a esa edad, EXCEPTO los humanos. Cuando un adolescente humano se ve forzado a convivir con un adulto y hay un desacuerdo, se tiende a la pelea igualmente, ya que la mente adolescente ya ha adquirido el orgullo de la adulta. Muchas veces estas discusiones empiezan con una orden de los padres. El adolescente la cuestiona, lo cual enfada a los padres, que al responsabilizarse del adolescente, piensan de si mismos con derecho a dar órdenes sin ser cuestionados. Y entonces los padres dicen: "¡Lo haces por que lo digo yo, que soy tu padre/madre!". El adolescente piensa de sí mismo que debería ser tratado como igual, y dado que su mente está deseando ser adulta, no le sienta nada bien que la traten como si fuera un niño. Llegados a este punto, no queda un elemento de la conversación que no esté enfadado. La discusión es inminente.

Conclusión: A) No es buena idea mezclar el orgullo adolescente con el derecho parental. B) La desviación de los humanos del camino natural les costará la existencia. ¿Por qué?

Ley número 1 de la evolución: para que la teoría sea correcta ha de haber una mutación, para que haya una competición. Ley número dos: el más fuerte sobrevive. Ley número tres: el que tiene más problemas, a lo largo de un período de tiempo, largo o corto, desaparece.


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