En uno de mis símiles y metáforas (que normalmente nadie
entiende), clasificaba a la capacidad de aprendizaje e interacción del cerebro
como una esponja. Una esponja se moja, absorbe agua, cuando está llena se vacía
y vuelve a llenarse de agua. Las esponjas jóvenes infantiles, la esponja
pequeña sigue este ciclo más rápidamente y con poca agua en cada vuelta, y la
esponja grande coge mucha agua en cada vuelta, pero lentamente, con lo que en
un tiempo concreto han procesado la misma cantidad de agua. Los adultos, a más
viejos, menos elástica es su esponja, y por mucho agua que quieran coger,
tienen una capacidad limitada.
El problema de este símil es la capacidad de almacenaje del
cerebro, la memoria, el agua de conocimiento acumulada, que es la ventaja de la
esponja dura frente a la infantil. Más tarde decidí que las esponjas se
vaciaban en un cubo con el fondo muy frío y amplio, y la parte de arriba más
caliente. Al ir echando agua de conocimiento en el cubo, se va congelando,
comprimiendo y "sedimentando", quedando en capas. Los conocimientos
más antiguos están muy congelados, en un especie de condensado de Fermi, al
fondo del cubo, mientras que los más recientes están más cerca de la
superficie, en estado líquido. Cuando se requiere un conocimiento, este se
tiene que descongelar y sacar a la superficie para meterlo de nuevo en la
esponja, y por eso es más fácil recordar conocimientos adquiridos hace menos
tiempo. Pero los conocimientos más superficiales, los líquidos, ocupan más
espacio, esto es, los conocimientos de uso habitual no son tantos como los
antiguos. Tenemos un límite de recuerdos líquidos, normalmente los de uso más
habitual como los saludos, el horario de día, las tareas que hacer... La
esponja dura tiene el cubo muy lleno, con lo cual no le hace tanta falta
llenarlo tan rápidamente como la elástica y joven, que tiene el cubo medio
vacío, necesita llenarlo pronto, y de ahí su elasticidad. Hasta aquí el símil,
y quizás uno de los sentidos de la vida...
Problema social: los niños a los que no les gusta el
colegio, instituto y educación en general tienen una esponja más pequeña, que
no menos eficiente. Las esponjas grandes y pequeñas tienen el mismo rendimiento
con un suministro ideal. Pero lo ideal no ocurre cuando se debe dar a un
colectivo, y por eso los profesores particulares resultan más efectivos que los
públicos, que dan una cantidad de agua concreta para un tamaño de esponja no tan
concreto. Pero no hay profesores "grifo" con cantidad regulable para
todas las esponjas pequeñas... o grandes, a las que les ocurre el mismo
problema, pero en mucha menor medida. Yo no veo la solución a este problema
pero espero que los profesores de internet que discuten por twitter, esas
esponjas medio duras con el cubo hasta los topes, me la sepan decir.
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