lunes, 14 de mayo de 2012

Esponjas y cubos


En uno de mis símiles y metáforas (que normalmente nadie entiende), clasificaba a la capacidad de aprendizaje e interacción del cerebro como una esponja. Una esponja se moja, absorbe agua, cuando está llena se vacía y vuelve a llenarse de agua. Las esponjas jóvenes infantiles, la esponja pequeña sigue este ciclo más rápidamente y con poca agua en cada vuelta, y la esponja grande coge mucha agua en cada vuelta, pero lentamente, con lo que en un tiempo concreto han procesado la misma cantidad de agua. Los adultos, a más viejos, menos elástica es su esponja, y por mucho agua que quieran coger, tienen una capacidad limitada.

El problema de este símil es la capacidad de almacenaje del cerebro, la memoria, el agua de conocimiento acumulada, que es la ventaja de la esponja dura frente a la infantil. Más tarde decidí que las esponjas se vaciaban en un cubo con el fondo muy frío y amplio, y la parte de arriba más caliente. Al ir echando agua de conocimiento en el cubo, se va congelando, comprimiendo y "sedimentando", quedando en capas. Los conocimientos más antiguos están muy congelados, en un especie de condensado de Fermi, al fondo del cubo, mientras que los más recientes están más cerca de la superficie, en estado líquido. Cuando se requiere un conocimiento, este se tiene que descongelar y sacar a la superficie para meterlo de nuevo en la esponja, y por eso es más fácil recordar conocimientos adquiridos hace menos tiempo. Pero los conocimientos más superficiales, los líquidos, ocupan más espacio, esto es, los conocimientos de uso habitual no son tantos como los antiguos. Tenemos un límite de recuerdos líquidos, normalmente los de uso más habitual como los saludos, el horario de día, las tareas que hacer... La esponja dura tiene el cubo muy lleno, con lo cual no le hace tanta falta llenarlo tan rápidamente como la elástica y joven, que tiene el cubo medio vacío, necesita llenarlo pronto, y de ahí su elasticidad. Hasta aquí el símil, y quizás uno de los sentidos de la vida...

Problema social: los niños a los que no les gusta el colegio, instituto y educación en general tienen una esponja más pequeña, que no menos eficiente. Las esponjas grandes y pequeñas tienen el mismo rendimiento con un suministro ideal. Pero lo ideal no ocurre cuando se debe dar a un colectivo, y por eso los profesores particulares resultan más efectivos que los públicos, que dan una cantidad de agua concreta para un tamaño de esponja no tan concreto. Pero no hay profesores "grifo" con cantidad regulable para todas las esponjas pequeñas... o grandes, a las que les ocurre el mismo problema, pero en mucha menor medida. Yo no veo la solución a este problema pero espero que los profesores de internet que discuten por twitter, esas esponjas medio duras con el cubo hasta los topes, me la sepan decir.

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